Flora se casa con Elliott, un joven caballero de bajo rango que parte a luchar contra una bestia inmortal, jurándose amor eterno frente a la diosa. Mientras él arriesga su vida en el campo de batalla, Flora pasa sus días rezando por su regreso sano y salvo. Con el tiempo, Elliott obtiene la espada sagrada y asciende como el gran héroe del reino: el “Caballero Santo”. Junto a la aparición de la santa Emily, ambos se convierten en símbolos de esperanza para el pueblo. Pero mientras la nación celebra a sus nuevos héroes, Flora es despreciada por quienes la consideran una esposa inútil que solo sabe rezar. Y cuando Elliott finalmente regresa, lo hace con unas palabras que destrozan todo lo que ella había esperado: quiere divorciarse.