Una heroína desafortunada apareció ante mí. Parece que este mundo es el de un juego otome, y yo solo soy un sacerdote sin nombre, un simple personaje secundario que aparece brevemente al principio de la historia. Podría cumplir mi papel y desaparecer rápidamente, pero... espera un momento. Si las cosas siguen así, la heroína terminará enfrentando terribles desgracias. ¡Para salvar a esta linda y bondadosa, aunque desafortunada, heroína, no me queda más remedio que entrenarla yo mismo!