En el año 2012, un virus creado por el hombre acaba con la mayor parte de la población mundial. Los únicos que logran sobrevivir son los niños menores de trece años, quienes quedan huérfanos. Ante la ausencia de adultos, los vampiros emergen de las profundidades de la Tierra y reclaman el planeta, llevando a los niños supervivientes bajo tierra para usarlos como ganado humano a cambio de su "protección" y sangre.