Chiyoko Hanamura, una chica que se autoproclamaba *gyaru* pero cuyo debut en el instituto había sido un fracaso, se estaba saltando las clases en la azotea —como de costumbre— cuando Sakine, una alumna de un curso inferior, se le acercó. Parecía que Sakine quería pedirle un favor, pues le entregó una carta de amor. «¿Podrías rechazar esta declaración por mí?», le pidió. Sin embargo, se desconocía quién era el remitente. Por el bien de su adorable compañera menor y para mantener su dignidad de *gyaru*, Chiyoko decidió aceptar el encargo y fue a rechazar la declaración...