Todos luchan con el impulso de golpear a su superior, pero es difícil. Sobre todo cuando ese superior es un héroe de guerra y nada menos que un archiduque. Cloe solo pudo aparentar los dientes, viendo a Curtis realizar constantemente comprobantes de cervicio... Entonces, se presentó una oportunidad única. Curtis bajo ordenes del rey de casarse con una noble extranjera, le ofreció a Cloe, su ayudante de campo, ser su amante. Ahora, con el arma en las manos de Cloe... "Primero, Arrodíllese, Su Gracia".