Nam Eunho, miembro de la facción Jinhong, es una espía infiltrada por la facción Deokeun, su rival. En medio del robo de suministros, la obtención de fondos para su facción y la manipulación de sus cuentas, bajo las órdenes del jefe de la facción Jinhong, se le encomendó vigilar a su hija, Chun Hee-Min. Hee-Min, desconocida para el mundo exterior, desconcierta a Eunho con su sola presencia. Tras las puertas cerradas de una espaciosa habitación, donde el aire es seco y solo se percibe
el aroma de sus dos habitantes, ambos forjan un vínculo peculiar. Pero a medida que las emociones se intensifican y ponen a prueba su razón, terminan tomando decisiones irreversibles.