El problema es que desperté dentro de un ataúd… ¡y nada menos que el día de mi propio funeral!
Después de leer demasiadas novelas web, ni siquiera recuerdo en cuál historia me he metido. La familia me mira con frialdad, las criadas tiemblan y evitan mirarme a los ojos… está clarísimo: he poseído el cuerpo de una villana destinada a un final terrible.
¡Perfecto! Usaré todos mis años de experiencia como lectora de romance fantástico para evitar los clichés de “villana malvada” y sobrevivir tranquilamente. Ese era el plan…
Hasta que encontré un extraño emblema con un círculo de invocación.
“¿Un dragón? ¿Un espíritu guardián? ¡Genial, una villana necesita poder!”
Pero en vez de una bestia poderosa… apareció un gato pelirrojo con estampado de leopardo y tres ojos que solo dijo:
“Miau.”
Bueno… es lindo, así que supongo que no importa.
O eso creía.