“No sabía… cuán pesada y cruel puede ser la promesa de proteger a alguien.”
Un padre que decía cuidarme, pero que siempre estuvo ausente.
Una madre en la que confiaba, pero que me traicionó con sus decisiones.
Para mí, la palabra “proteger” terminó por volverse sinónimo de dolor.
Jamás imaginé que algún día repetiría esas mismas palabras...
Y no a cualquiera, sino a alguien que carga con las sombras del pasado que destruyó mi familia.