¿Cómo pude yo, que solía vagar de un pequeño teatro a otro, terminar en una organización que gestiona historias de fantasmas? Me dicen que someta esa cosa que se arrastra a cuatro patas y mantenga la seguridad…
-Oye, ¿no puedes ver la sangre? ¡Te lo digo, esa cosa es realmente peligrosa!"
Para sobrevivir en este lugar, hoy volví a sonreír con indiferencia.