"La historia la escriben los vencedores... pero ¿qué sucede cuando la victoria ya no es definitiva?"
En el siglo XXII, la humanidad no solo rompió el candado del tiempo; convirtió el pasado en un campo de batalla. Lo que comenzó como un rumor de anacronismos -pirámides flotando donde antes había rascacielos y libros que cambian de idioma ante tus ojos- se transformó en una pandemia de Disonancia Cronológica. Familias enteras se desvanecen en los recuerdos de quienes juran haberlas amado, y la realidad misma se muerde la cola como un animal herido.
Tres potencias. Un motor cronal recibido como una "entrega" de origen desconocido. Y una ambición que no conoce límites.
Ahora, la Guerra del Ayer ha comenzado. Facciones de Expedicionistas -anacronismos vivientes con habilidades extraídas de héroes y bestias de la antigüedad- se enfrentan en las grietas de la causalidad. No pelean por territorio, sino por el derecho a decidir qué fue verdad y qué será mentira.
En un universo de recursos infinitos, el hombre sigue eligiendo la sangre. Porque, aunque el tiempo sea un lienzo que cualquiera puede tachar, el instinto sigue siendo el mismo:
"Dales el universo entero... y aun así querrán que sea solo suyo".